La Venezuela de Trump. Articulo de opinión.

La Venezuela de Trump

Mucho se ha hablado de la “Venezuela Saudita” de mediados de los años 70, bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez, donde nuestra producción rondaba los 2.5 millones de barriles diarios, a un precio promedio de 30$ (del 2015) por barril (Fuente BP), y con el camino de la nacionalización ya siendo transitado. Nada nos faltaba, la calidad de vida del venezolano estaba por las nubes, igual que su renta per capita (unos 3.000$ del 2015 en promedio (Fuente FMI)) la más alta de América Latina, y un nivel de crecimiento sólo comparable con los de los tigres asiáticos.

Pero ya muy lejos están esas épocas “Sauditas”. Nuestra era es mas complicada en el área petrolera, ya que existen factores que nos obligan a ser cada día más competitivos, como: La puja constante con nuestros clientes, debido a los siempre volátiles precios; la búsqueda infinita de nuevos mercados; la lucha por nuevas posiciones contra los crecientes países no OPEP; el periódico envejecimiento de nuestros ricos pozos, que ya cargando con muchas décadas de explotación constante, han venido mermando, y por lo tanto sus costos operacionales van en aumento. Pero eso no es todo, también tenemos que sumarle a esos factores, el cambio de la percepción internacional hacia los combustibles fósiles, visto como uno de los principales contaminantes del planeta, y como sino fuese poco, el giro hacia el uso de energías limpias, renovables y que no estén sujetas a la maldición de la volatilidad de los precios del oro negro.

Todo esto lo están viviendo la mayoría de países petroleros y empresas (sino todos), el tortuoso y empinado proceso para colocar el preciado hidrocarburo en los mercados internacionales, pero, el camino Venezolano cuenta con una serie de dificultades estructurales, que no solo nos aleja de nuestro pasado “Saudita”, sino que nos retrasa y separa de los demás competidores en este “juego” de tira y afloja, que es el mercado petrolero. Y no hablo de la calidad del crudo pesado y extra pesado que abunda en el país, sino, de los problemas e inestabilidades políticas (ya bastante conocidos y estudiados, y que no serán tocados en éste trabajo) que han socavado los cimientos de lo que se supone que una empresa petrolera debiese ser, pasando de una compañía auto-sostenible, rentable y creciente, a una que olvidó su objetivo por cumplir múltiples propósitos fuera del área correspondiente.

Pérdida de los objetivos que ha generado poca reinversión y por consiguiente la perdida del factor de retorno de los pozos, al igual que la caída de eficiencia de los refinadores y mejoradores; la pérdida de clientes por falta de oferta y la no atención de la participación en el mercado ,y el sobre endeudamiento y pago de esta con cuota de producción. Todo esto ocasiona que la renta obtenida sea mínima, y entremos en esta clase de circulo vicioso por falta de liquidez, evidenciable en el desmejoramiento de la compañía petrolera PDVSA.

Ya que estamos lejos de tiempos pasados de “esta barato, dame dos”, ¿hacia qué  tiempos la compañía petrolera venezolana se aproxima?, es mi tesis que hacia los “Tiempos de Trump”. Y no lo digo por hacer referencia  al persona en sí. Históricamente EEUU ha sido uno de nuestros principales clientes  petroleros. Siempre honrada con sus pagos, con una participación de 20% de nuestro petróleo. (Cabe destacar que el 40% a China va a pago de deudas y que el renglón “Otros” y América Central, el Caribe y Cuba son mayoritariamente regalías) y el comercio con la India es muy caro e irregular. Convirtiendo así a EEUU en nuestra principal fuente de entrada de capitales con 500 mil barriles diarios, y con una clara tendencia a la baja ya que para 2015 fue de 700 mil.  Pero ahora con Trump todo puede cambiar.

A

El presidente Trump le ha dado luz verde al proyecto “Keystone XL”, el cual es una tubería que transportará 830.000 barriles diarios desde Alberta, Canada hasta  Nebraska, EEUU.

B

Si EEUU tiene una demanda diaria de 19 millones de barriles(Fuente BP) ¿Por qué  ha de afectarnos una perdida de solo 830 mil?

CQuizás para corto plazo nos parece insignificante, pero el problema está que el mercado petrolero no se maneja a corto plazo, y habría que asegurar también nuestra cuota de mercado para mantenernos en el juego petrolero, hasta  que la demanda mundial nos lo permita, ya que por el lado de la oferta nuestro país cuenta con reservas para varios cientos de años, por eso la importancia de medir los riegos a futuro de este mercado.

Teniendo en cuenta lo anterior, vemos que las tendencias de la producción de EEUU han venido aumentando ya sea por consecuencia del fracking u otras tecnologías extractivas. Y la demanda ha venido a la baja, ya sea por la inversión en energías “limpias”, el cambio de preferencia del usuario hacia este tipo de energías, o la aplicación de nuevos equipos más eficientes en el consumo de hidrocarburos, aunado a ciertos acuerdos mundiales para disminuir la contaminación. Lo que la pérdida de 830 mil barriles a mediano y largo plazo, con la nueva tubería, si nos debería preocupar en demasía, porque actualmente dependemos casi únicamente de la exportación de este rubro.

Como respuesta a esta problemática, lo más prudente sería:

  1. Separar a PDVSA de la política venezolana, aislándola institucionalmente de cualquier inestabilidad, ya que una PDVSA estable, asegura una renta fija constante a cualquier plazo.
  2. Estructurar un plan de misión y objetivos, para que así nuestra compañía petrolera se re alinee con la teoría económica y contable, de una empresa rentable y sustentable que le permita re invertir en ella misma.
  3. Con la reinversión y quizás con ayuda de capital extranjero debido al fuerte monto necesario, recuperar y actualizar las plantas de tratamiento y mejoramiento, así como modernizar los pozos más antiguos, para que así, garanticen una buena competitividad en los costos respecto al mercado.
  4. La búsqueda de nuevos mercados, en los que seamos competitivos ya que la teoría económica nos ha enseñado que la diversificación reduce el riesgo.
  5. El impulso de propagandas internacionales que puedan cambiar la percepción de los combustibles fósiles.

Persiguiendo así no ser más una Venezuela saudita o de Trump, que no se nos compare con nadie, sino con nosotros mismos, y también buscando que este trabajo no cuente con validez a largo plazo y que se hayan tomado todas las provisiones pertinentes, para que la duración de la demanda sea tan larga como nuestra gran oferta.

Ernesto Briceño Leonett, Director de comunicaciones

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